A la hora de jugar a rol, ya sea en narrativo o con un sistema de juego específico, es muy importante diferenciar los personajes jugadores (PJ del mundo real) de los personajes no jugadores (PNJ) que habitan en el mundo de fantasía e interaccionan con el entorno que les rodea. Estas almas que habitan el universo dan riqueza, inmersión y mejoran la experiencia en las partidas. Dotarles de personalidad y profundidad a sus vidas requiere de un pequeño esfuerzo, pero el resultado es el equivalente a cuando vemos una película o serie y un personaje secundario nos enamora.
Hay algunos trucos para poder hacer más llevadera la creación de personajes no jugadores para las partidas de rol. A continuación vamos a mostrar algunos de ellos, que servirán a los Maestros de Juego para desarrollarlos e interpretarlos en sus sesiones de rol.
1. Características básicas: Lo mínimo que debes tener en cuenta es qué raza de fantasía es, qué oficio tiene, cómo se llama y qué propósito tiene actualmente. Con estas cuatro cosas ya se puede desarrollar un personaje, dandole protagonismo y diferenciandolo del resto. Más adelante, si el personaje gana protagonismo e importancia, se podrá profundizar en su familia, historia, habilidades especiales, gustos, odios, amigos, enemigos, etc.
2. Motivación y participación en la trama: Si es un personaje improvisado no hará falta darle muchas vueltas, ya que su creación ha sido fruto de la casualidad, de que los jugadores se han topado con él en un evento o por interés propio. Sin embargo, si el personaje no jugador es parte de la trama, este debe tener un motivo para existir. Esto significa que no es conveniente poner personajes que no vayan a ser claves para la trama de alguna forma. Puedes crear a las hijas de un pastor, mostrarlas a los jugadores, pero no se debe profundizar mucho en ellas si más tarde no tienen un papel importante en la historia.
3. Importancia de Personajes: Es habitual que los Maestros de Juego le den prioridad a un personaje por encima de otro, esto se debe a que la historia tiene un curso específico y que cada personaje tiene un papel que hacer que puede gustar más o menos. Sin embargo, lo prioritario no es cuan importante es el personaje no jugador, sino lo real que se ve y cómo es percibido por los jugadores. Si es un personaje que aburre a los jugadores, lo más conveniente es que no aparezca mucho en la historia.
4. Guarda la información de forma escrita: Durante la historia surgirán muchos personajes improvisados y los personajes de la trama evolucionarán y se definirán poco a poco, desarrollando su personalidad y trasfondo. Es importante guardar todos estos datos , ya que más adelante podrán reaparecer, vinculados con la trama o afectados por ella. Esto le da un toque de realismo extra que emocionará a los jugadores. Por ejemplo: Un anciano que fue salvado en un camino lleno de bandidos ha conseguido el favor del Rey, y resulta que es parte del jurado que actualmente tiene que dar sentencia sobre un caso de importancia para los jugadores. Las fechas de los sucesos y eventos son muy importantes para dar coherencia a los hechos derivados de las acciones de los jugadores.
5. Ninguno es importante. Tenlo siempre en cuenta. Aunque te encariñes de un personaje no jugador, siempre será prescindible. Lo importante son los jugadores reales, que estén disfrutando, divirtiéndose e inmersos en el mundo de fantasía que hay preparado para ellos. Si un PNJ tiene un desenlace fatal, no busques rellenar ese espacio con uno igual, continua la historia y poco a poco se crearán nuevos vínculos con otros. Estos vínculos serán mejores o peores, más intensos o poco memorables, pero le dará realismo a la trama.